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Leo la siguiente noticia: "Walesa pide a Grass renuncia a Ciudadanía de Honor de Gdansk" (Agencia EFE) tras confesar éste que fue reclutado a la fuerza, y con 17 años de edad, para el cuerpo de las SS alemanas durante la GM. Casi al mismo tiempo, leo en un escaparate de una Agencia de Viajes: "Auschwitz" (Ruta de los Campos de Concentración en Polonia) 859€, y me pregunto si es que entre el temor a olvidar y perder el miedo hay un claro desentendimiento. A la inversa, si una Agencia de Viajes no-española ofertara viajes por Belchite, el Valle de los Caídos o Paracuellos del Jarama muchos, quizá todos, nos sentiríamos soliviantados.
Es importante recordar que a nosotros, los nacidos en democracia (sí sí, y llegando a los treinta años de edad) nos toca elaborar un nuevo código de conducta, y si se puede, mejor. No habrá una generación como la nuestra porque, además, nos toca construir Europa. Y dentro de ese proyecto se debe entender que Grass es un referente obligado y que una visita a un campo de concentración debe ser bajo el más estricto de los respetos. De otro modo, no serviría para nada sentarse a escribir esto.
El próximo día 26 de Agosto, en la Iglesia de Todos los Santos de Poznan, mi novia Anna y yo hemos decidido sacrificar en el altar:
· La libertad personal
· Nuestra ideología culinaria
· El amor a la soledad, la comodidad, y a la falta de otras obligaciones
Nadie es culpable por ello, lo hacemos conscientes de que ser los únicos responsables.
Un saludo a todos.
"Su abuelo paterno luchó en el Ejército nacional del mariscal Piłsudski durante la Primera Guerra Mundial y sus padres eran campesinos con algunas propiedades que durante la ocupación nazi tuvieron que trabajar para granjeros alemanes. El padre, que antes de la guerra ganaba ingresos adicionales como carpintero, se hallaba en un campo de trabajo por negarse a delatar a su hermano partisano cuando su cuarto hijo nació en 1943. Cuando el padre falleció en 1945 coincidiendo con la llegada del Ejército soviético, el tío de Walesa se desposó con su cuñada, una católica devota, y se hizo cargo de la familia, a la que sumaron tres nuevos vástagos."
(sigue)

Para unos, un icono de la caída del comunismo, para otros el culpable de los revueltos primeros diez años postcomunistas. Este Nobel de la Paz es en gran medida una figura respetada en el exterior, si bien en la propia Polonia es entendida como el precio que hubo de pagarse para alcanzar un estado de mayor fortaleza democrática.
Este no es un arrebato anti-Wałęsa, sino un reconocimiento. Se debe analizar a la figura en su contexto, y el electricista que llegó a ser Presidente de todo un país pasará como líder del movimiento que murió de éxito, y que dibujó el panorama político que hoy divisamos en Polonia.
¿Alguien lo duda?.
Fuente del primer texto: Fundación CIDOB