SS


Primera mañana con algo de sol. Reunión en Impart. Vienen los españoles. El Ayuntamiento de San Sebastián con su alcalde, sus currelas, su director artístico.

Vale, a ver, es que yo salgo en los vídeos en YouTube con toda la movida. De refilón, pero salgo. Belloch de pie con mosqueo rollo jueces por la democracia, los de Córdoba pegando voces en el pasillo, en fin, a los de Donosti que fui a felicitar los barrieron de su sitio al poco.

Eres el espía de Zaragoza, ¿no? De espía nada alcalde, si acaso soy el informador.  Hay rollo aquí paz y después gloria, visiticas, autoridades, cenotes, choca esos cinco que esto va de curro y tal pero sin lengua.
Y oyes, si sale barba San Antón y si no, la purísima Concepción. Polonia ha puesto juntos a dar vueltecicas por el Rynek lo que en España no hubiera ocurrido nunca.

Tengo claro para quién trabajo. Eso sí, llevan pegado a su chepa un intermediario. De esos a los que solo les resulta interesante el poder.

Créeme R. vamos quedando pocos que amamos lo que hacemos. Muy pocos.

Oxímoron


Pantalones de camuflaje.
El hostel tiene de bueno que vivo en el Rynek. Todo lo demás es susceptible de ser mejorado. El hotel Artika en el barrio moscovita de Tekstilshchiki, un chamizo en el Mazury por donde los bisontes, el Krakus de Cracovia y el Roxy de Praga. Allí siempre hubo algo bueno y algo malo, pero mi hostel tiene algo.

Pecho descubierto.
Dice Tzun Tzú que es mejor conservar un enemigo intacto que destruirlo, pero cuando estás en esos días, del rollo a qué huelen las nubes con pavas en shorts pegando botes de felicidad a tu alrededor y llevas dieciséis puñeteras horas intentando llenar de sentido la emigración no te caben muchas opciones.

Borracho como una cuba y su novia también.
Siempre entro y salgo e inmediatamente cierro con llave, pero esta vez se me ha ido, he dejado la puerta abierta y se ha puesto recodado en el dintel, Zubrówka en mano y rebuznando algo así como “shsddhntuuuuuú qué te passssa”.

Toda la kitchenette llena de pelados con sus novias.
El viernes es día de casquetes en las habitaciones del fondo del pasillo. Se reservan la de seis o siete literas porque es la más barata y se la van turnando. Los que fueron y los que irán esperan en la kitchenette bebiendo como animales mientras la pareja afortunada disfruta de su ratico bailando el mambo horizontal entre el colchón Jönma de abajo y los muelles Svärta de la litera de arriba.

La muerte tiene un precio.
Osea, que aquí el más rápido gana. Airgamboy, de arboladura encefalograna plano ha decidido embrocar y a mi poco me cuesta soltar la estocada a larga cambiada, aunque a la par reticente me ajindamo en recibir a gazapón las cuarenta siguientes. Increíble el truco más viejo del mundo, se da la vuelta para ver donde yo apuntaba y se come el portazo. Me jura una somanta. A cascarla, pelao, más y mejor trapío a la próxima.

Inteligencia militar.

Skype con mis chicas.

La pasta es muy gansa


Con el verano el Rynek se llena de cosas caras así como de un amplio rosario en distinto calibre de cocción. Los que han vuelto de sus vacaciones en España lucen escotazo, colleja y pantorrillas en un grado tirando al muy hecho vuelta y vuelta. Los que no, hacen cola en la agencia junto a la Uni. Hacer colas, les apasiona hacer colas.

Y yo aquí, esperando una reunión para conseguir pasta para el último proyecto. Son curiosas las empresas culturales ¿No se supone que somos la pera con balcones a la calle? ¿No es que por trabajar en el rollete de la capitales europeas de su prima hermana cultural te llueve la pasta por doquier? Aunque en teoría esto pudiera parecer que sí, resulta que no porque esta pasta, la de la cultura, es muy gansa. Y eso es así porque no hay que olvidarse de ellos…

En un contexto cultural dominado, las riendas de la cultura y el arte las llevan ellos… estés donde diablos estés.

Los intermediarios, especuladores, codiciosos. Ellos. Por ellos, a través de ellos, todo con ellos y para ellos.
Subo las escaleras de un edificio de antes de la guerra. Señoriales. Oficina remozada, paredes con pósters de cosas importantes. Pase a la sala salmón Sr… Me llamo Javier. A-há, muy bien, pase a la sala salmón Sr… Sí, Javier, no se moleste que ya voy solo.

Hora y media después salgo bastante cansado. Además de intermediarios, resulta que también son diplomáticos y chico, si eso nos vamos a correos, os pego un sello a cada uno en la frente y ya os pueden enviar a la puta mierda.

Ya perdonaréis.
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