Bueno, pues hasta luego :)

Que diez años no son nada, que seguir cuesta muy poco... todo eso lo entiendo, pero es que hacía ya demasiado tiempo que no me lo pasaba realmente bien escribiendo aquí. Es decir, no es que lo pasara mal, pero tampoco disfrutaba como puerco en chiquero. Ya no era el escribir sobre mis rollos sino sobre los rollos de los otros y claro, uno se aburre, la verdad.

Así que seré muy escueto. Haciendo trail me lo he pasado en grande. He dado testimonio de mi segundo país y lo he contado como mejor he sabido: He hecho pelis, proyectos europeos, viajes, amigos, exposiciones, libros, hasta he jugado con un colegio entero entre otras mil cosas.

En el entretiempo he crecido como persona y este blog también da testimonio de ello, así que no te pienses que porque diga que me aburro no significa que vaya a dejar de escribir. Eso ni soñarlo. Seguiré, en un formato diferente, renovado y ah... no solo sobre Polonia y España. Cuando sea momento de mostrarlo te lo diré, eso es seguro.

Ha llegado el momento de cerrar este local, disuélvanse los manifestantes, chapen la garita. Y con esto, bueno, pues hasta luego :)

Javier


De vuelta a casa

Lleva tres días diciendo que le va a venir a buscar su papá. Ha estado conmigo, ha venido a visitarme a Wro. La he llevado por el Rynek nevado, por el primaveral y por el estival. Le he comprado globos, la he llevado a la Sala Stulecia, al Kinderpark, al parque, al río. Pero no estaba en casa con Mickey, guau, lala, kitty kitty. Por unos meses su papá se había ido y solo nos veíamos cuando su madre le daba el móvil con el skype puesto, y ella se iba sola a su cuarto para darle besitos a la pantalla. No dejaba a nadie sentarse en mi silla. ¡Es de papá!

Muchas noches dormía con una letra que me regaló mi nena antes de irme. De madera, de color rojo. La he agarrado muy fuerte para recordarme en todo momento quién tiene la llave de mi corazón. Derrites la nieve, lo aguantas todo por tocar el timbre.

¡Stefa! ¡Que ha venido el papá! Sale corriendo con los brazos estiradísimos al cielo. No sabemos qué decirnos, pero tenemos mucho tiempo para ponernos al día. Mira Papá, un columpio, y mira Papá, esto es una flor, y esto es un río pero tiene poco agua. Y he comido muy bien.

¿Te volverás a ir?

(bajito) Nunca más.

(bajito) Vale Papá.

(bajito) Vale.

En resumidas cuentas


Camino por el Rynek hasta la Świdnicka, allí suelo cambiar pasta. Wro tiene el cuadro más grande del mundo, tan grande que lo llaman Panorama. La Świdnicka tiene la mayoría de oficinas de cambio de la ciudad y hay que saber negociar, banqueros, gente chunga. Llueve a mares, y antes de meterme al subterráneo de las vías tranviarias veo un KFC igual a los Halcones de la Noche. Con semejante panorama, el Rynek, la Świdnicka, el KFC, el cuadro gigante, la lluvia, me he dejado la pasta en el hostel, vale Javier, guay tronco.

El grito de Munch, apenas un maullido comparado con el palabro al cobijo del subterráneo. Cambiaré la pasta mañana. Telefonazo. Esta semana se juntan el segundo festival de Jazz, el festival de música judía, inauguraciones y clausuras, en resumidas cuentas, que estaría bien dejar de ser el tipo que viene y va.

Los próximos meses pienso multiplicarme por mil. Me han salido cosas en España, pero no piendo abandonar todo esto.

Hago cuentas. No voy a cambiar pasta.

Fútbol


.- “Ah, eres español, ¿cuál es tu equipo de fútbol, el Madrid o el Barcelona?
.- Psé no, el Zaragoza supongo.
.- Ah, pero no es muy importante, ¿no?
.- No, no es muy importante, la verdad.
.- Entonces, ¿no eres ni del Madrid ni del Barcelona?
.- Pues no, va a ser que no me llama. En general me parece que el deporte que yo veía antes ha cambiado mucho ahora.
.- Entonces, ¿no eres ni del Madrid ni del Barcelona?
.- No, no son importantes.
.- Tío, eres muy raro.
.- Y tú un pesao, coño.”

SS


Primera mañana con algo de sol. Reunión en Impart. Vienen los españoles. El Ayuntamiento de San Sebastián con su alcalde, sus currelas, su director artístico.

Vale, a ver, es que yo salgo en los vídeos en YouTube con toda la movida. De refilón, pero salgo. Belloch de pie con mosqueo rollo jueces por la democracia, los de Córdoba pegando voces en el pasillo, en fin, a los de Donosti que fui a felicitar los barrieron de su sitio al poco.

Eres el espía de Zaragoza, ¿no? De espía nada alcalde, si acaso soy el informador.  Hay rollo aquí paz y después gloria, visiticas, autoridades, cenotes, choca esos cinco que esto va de curro y tal pero sin lengua.
Y oyes, si sale barba San Antón y si no, la purísima Concepción. Polonia ha puesto juntos a dar vueltecicas por el Rynek lo que en España no hubiera ocurrido nunca.

Tengo claro para quién trabajo. Eso sí, llevan pegado a su chepa un intermediario. De esos a los que solo les resulta interesante el poder.

Créeme R. vamos quedando pocos que amamos lo que hacemos. Muy pocos.

Oxímoron


Pantalones de camuflaje.
El hostel tiene de bueno que vivo en el Rynek. Todo lo demás es susceptible de ser mejorado. El hotel Artika en el barrio moscovita de Tekstilshchiki, un chamizo en el Mazury por donde los bisontes, el Krakus de Cracovia y el Roxy de Praga. Allí siempre hubo algo bueno y algo malo, pero mi hostel tiene algo.

Pecho descubierto.
Dice Tzun Tzú que es mejor conservar un enemigo intacto que destruirlo, pero cuando estás en esos días, del rollo a qué huelen las nubes con pavas en shorts pegando botes de felicidad a tu alrededor y llevas dieciséis puñeteras horas intentando llenar de sentido la emigración no te caben muchas opciones.

Borracho como una cuba y su novia también.
Siempre entro y salgo e inmediatamente cierro con llave, pero esta vez se me ha ido, he dejado la puerta abierta y se ha puesto recodado en el dintel, Zubrówka en mano y rebuznando algo así como “shsddhntuuuuuú qué te passssa”.

Toda la kitchenette llena de pelados con sus novias.
El viernes es día de casquetes en las habitaciones del fondo del pasillo. Se reservan la de seis o siete literas porque es la más barata y se la van turnando. Los que fueron y los que irán esperan en la kitchenette bebiendo como animales mientras la pareja afortunada disfruta de su ratico bailando el mambo horizontal entre el colchón Jönma de abajo y los muelles Svärta de la litera de arriba.

La muerte tiene un precio.
Osea, que aquí el más rápido gana. Airgamboy, de arboladura encefalograna plano ha decidido embrocar y a mi poco me cuesta soltar la estocada a larga cambiada, aunque a la par reticente me ajindamo en recibir a gazapón las cuarenta siguientes. Increíble el truco más viejo del mundo, se da la vuelta para ver donde yo apuntaba y se come el portazo. Me jura una somanta. A cascarla, pelao, más y mejor trapío a la próxima.

Inteligencia militar.

Skype con mis chicas.

La pasta es muy gansa


Con el verano el Rynek se llena de cosas caras así como de un amplio rosario en distinto calibre de cocción. Los que han vuelto de sus vacaciones en España lucen escotazo, colleja y pantorrillas en un grado tirando al muy hecho vuelta y vuelta. Los que no, hacen cola en la agencia junto a la Uni. Hacer colas, les apasiona hacer colas.

Y yo aquí, esperando una reunión para conseguir pasta para el último proyecto. Son curiosas las empresas culturales ¿No se supone que somos la pera con balcones a la calle? ¿No es que por trabajar en el rollete de la capitales europeas de su prima hermana cultural te llueve la pasta por doquier? Aunque en teoría esto pudiera parecer que sí, resulta que no porque esta pasta, la de la cultura, es muy gansa. Y eso es así porque no hay que olvidarse de ellos…

En un contexto cultural dominado, las riendas de la cultura y el arte las llevan ellos… estés donde diablos estés.

Los intermediarios, especuladores, codiciosos. Ellos. Por ellos, a través de ellos, todo con ellos y para ellos.
Subo las escaleras de un edificio de antes de la guerra. Señoriales. Oficina remozada, paredes con pósters de cosas importantes. Pase a la sala salmón Sr… Me llamo Javier. A-há, muy bien, pase a la sala salmón Sr… Sí, Javier, no se moleste que ya voy solo.

Hora y media después salgo bastante cansado. Además de intermediarios, resulta que también son diplomáticos y chico, si eso nos vamos a correos, os pego un sello a cada uno en la frente y ya os pueden enviar a la puta mierda.

Ya perdonaréis.

Cuatro cosas sobre gestión cultural

Aún es pronto para lanzar las campanas al vuelo, pero todo indica que sí, que me voy a pasear por el Rynek unos años aún. Sin dar mucho con el perfil "españoles por el mundo" y peña exitosa, con restaurantes que te mueres o casarracas en idílicas playas. Servidor, con seguir haciendo lo que me gusta, se da con un cantico en los dientes.

A uno/a le viene bien cambiar de perspectivas, romper con la monotonía, ya sabes. Eso que antes conseguías abriendo un libro y que ahora no resulta tan fácil. Demasiado ruido, mucha maleza en el jardín de tu propia casa, donde malas hierbas reverberan el llanto de un bebé, y lo tornan en el relinchar de una manada de caballos al galope. Si enciendes la tele, los jinetes del apocalipsis como poco. Esa es la fotografía diaria.

Así que en éstas me encuentro a escasas horas de subirme al avión. Cuando vuelva por estos lares, será de todas todas para ponerme a construir. Mas quisiera yo que fuese en España, debo convencerme de que expatriarse a plazos es como hacer un máster importantísimo. Bueno, vale, total, ahora está de moda decirle al vecino que eres un jasp de éxito en casa Dios. Así que si te cae mal, como es el caso, se lo puedes cascar en el jeto por el mero gusto de hacerlo. Ya estoy pensando en pisar Zaragoza y pongo el modo "joputa" en marcha, no me preguntes por qué.

De todos estos años dedicado a este oficio y habiendo conocido especímenes de todo rango, hay cuatro cosas que ya me he aprendido sobre la gestión cultural. Primera, pasa desapercibido. Segunda, huye de los egoístas. Tercero, no les creas. Cuarto, si quieres ganar pasta hazte dentista.

Nuestra relación

Mirad lo que me he encontrado rebuscando por ahí. Es parte del texto que escribí hace pocos años cuando Zaragoza era candidata a ser la capital europea de la cultura. En su primer dossier de candidatura, hablábamos de España y Polonia en estos términos:

"Conocemos la historia y nuestro pasado en común, ya que Zaragoza es un caso particular en las relaciones que España y Polonia han tenido a lo largo de la historia. En el año 2008, la celebración del bicentenario de los Sitios trajo a desfilar de nuevo por las calles de Zaragoza a la Legia Nadwiślańska (Legión del Vístula). Esto fue sorprendente para muchos, pues una ciudad tomada por tropas que son invitadas doscientos años depués tiene que ser un lugar poco corriente. Lo es, pues desde 1999 es Sitio Emblemático para la Cultura de la Paz a propuesta de la UNESCO.

El asedio de Zaragoza, a ojos de los soldados polacos, fue la pintura en la que muchos de ellos vieron plasmados los mismos ideales por los que luchaban: la libertad de su país. El conflicto interno que se desataría tras la guerra en España llevó al capitán y futuro general -importante autor, además, dentro de la gramática moderna polaca- Józef Mroziński, a escribir “El Asedio y la Defensa de Zaragoza” donde relató la importancia de la victoria de las tropas napoleónicas y por ende de las polacas, a la vez que se preguntaba el porqué de aquella guerra contra gente que ni les había provocado, ni hecho nada en contra de Polonia.

Zaragoza se convirtió en un “antimito”, pues era una guerra por el mismo motivo con que las tropas polacas se lanzaban a la batalla. El mundo entero quedó aterrado al saber cómo los ciudadanos de Zaragoza rechazaban toda propuesta de capitulación y juraban enterrarse bajo las ruinas de la ciudad, y los soldados polacos, de sobresaliente educación comparados con otras soldadas, dieron testimonio fiel de aquello. La batalla pasó a convertirse en una cuestión moral de difícil solución, pues no se terminaba de entender cómo los españoles nunca terminaban de rendirse.

Se cita textualmente un extracto del discurso realizado por el Viceministro de Excombatientes del Gobierno Polaco en la Plaza del Pilar de Zaragoza:

    “La memoria de la defensa de la capital del Ebro está viva hasta hoy día en Polonia gracias a la literatura polaca; cada niño debe saber que Zaragoza era la "siempre heroica" y por qué en 1944, durante el levantamiento antialemán de Varsovia se animaba a los combatientes diciendo que la capital de Polonia resistiría como Zaragoza. Para los polacos -muy orgullosos de los éxitos de sus armas- esta ciudad es el símbolo de la lucha por el honor, la fe y la libertad hasta la última tapia, hasta la última gota de sangre.” Esto ocurría en el año 2008, cuando se cumplían doscientos años de aquellos sitios, cuando ambos países han superado sus tragedias análogas.

Aún así y con todo, pretendemos que nuestra relación no sea una simple enumeración de citas historiográficas más o menos entendidas como lugares donde encontrarse y felicitarse, que también. Pero queremos, y de todo corazón, poder encontrarnos en el contexto europeo actual. España y Polonia han cambiado mucho desde hace doscientos, cien y hasta quince años, y también lo ha hecho Europa. Hoy disfrutamos de la posibilidad de construir un lugar común donde las fronteras y los muros caen, tanto física- como sociológicamente, a raíz del avance de las libertades y los derechos, de la toma de conciencia ciudadana a través de la cultura y el intercambio producido por el mundo globalizado y que se traduce en pequeñas acciones locales.

Queremos obrar el cambio, hacer comprender a la ciudadanía las claves que definirán nuestro futuro como la Unión Europea que ya somos, citarnos para definir hacia dónde queremos avanzar no sólo en la política o la economía, sino en aquellos lugares donde la cultura marque el ritmo de los acontecimientos. La candidatura de Zaragoza quiere ser plenamente consciente de cual es la Polonia actual, y este estudio lo realiza fijándose atentamente en los valores que cada candidatura polaca ha propugnado.

Si Zaragoza es capaz de entenderse con quienes tuvo la más cruenta de sus batallas, todas las ciudades de Europa deberían, tarde o temprano, poder hacerlo entre sí. Es por eso que nosotros queremos seguir siendo un ejemplo de cooperación, respeto y amistad entre los pueblos, y ese es nuestro mensaje a las ciudades candidatas de Polonia: El lugar común es Europa, nuestra fuerza reside en la Unión, nuestro pasado es pasado, y nuestro presente es la construcción del diálogo europeo..."

Lo que cambian las cosas.

Calor


Con los primeros rayos de la primavera en Wro, cientos saltan a la palestra del Rynek buscando un gofre, un helado, o un que mi crío se desfogue. Yo vengo de ver el cementerio judío y la visión del gentío disuade a cualquiera. ¿No hay zonas peatonales en esta casa o qué? Es instintivo, miro a los huecos.

Cada propietario de tasca, bar, restaurante o comedero ha sacado su terraza parapetada. Hay sombrillas. Esto parece Sevilla y olé, aunque aún se debe echar uno encima la zamarra. Abierta, donde pega el sol. Cerrada, cuando el Hays a la sombra te arrea de costado. La turba pace.

He terminado el documento más tocho. Ando derrengado. Entre currar los findes y que por el hostal -entre los viernes y los domingos, y demás festejos de guardar- pasa la mejor carnaza cinco estrellas, no hay indio que duerma en su tipi como el Gran Bisonte manda.

Siento la necesidad de que alguien me cuente cosas y hoy es un día perfecto. Hace días que nadie me regala su historia. O una palabra, una bonita, pentavocálica. No que la compartan conmigo. Quiero que me la regalen. Cuando andas lejos de los tuyos se ha saber lo que se pide.

La crisis que prefiero.


Etimológicamente, la palabra "crisis" significa "decidir". Tomar decisiones nos ayuda a crecer como individuos y también colectivamente, pero tomarlas sin haberlo meditado con cautela no nos hace mejores.

Nadie me ha preguntado qué tipo de crisis prefiero, y puestos a estar puteado por lo menos me aprovecho de mi rincón para decirlo.

Ayer estuve en un proceso de participación en Wro. Hacía mucho tiempo que no estaba en uno. Pude escuchar, exponer mis ideas e incluso tomar decisiones colectivas. Es un gozo verte tan acompañado, con gente tan diferente a uno mismo, con sus propios problemas y vidas.

Esa es la clase de crisis que quiero, la participativa, aquella que nos devuelve soluciones. Claro que esto es Polonia. Los problemas siempre se parecen en todos lares pero el trasfondo cambia, por lo que el simple ejercicio de plantar mis meninges en un escenario diferente me obliga a tomar decisiones. En la crisis que yo vivo ha sido necesario plantarme a dos mil kilómetros para verlas claras. Wro es un laboratorio escepcional.

Los halcones de la noche


El comportamiento colectivo actual se basa en las apariencias hipertextualizadas. A día de hoy no se es nadie sin aparecer en los buscadores, y ya no hablemos sin tener un blog o una página web más elaborada, digamos que al menos aparecer bajo el paraguas de una de esas posibilidades. Y no se es nadie porque cuando van a buscar a uno, te van a buscar a la red. Cuando alguien desea hablar contigo en este preciso instante, quizá sea más probable que te encuentre en un chat que al otro lado del teléfono móvil. Y si alguien quiere saber de ti sin que sepas cuándo, bastará con haceros amigos a través de una plataforma social et voilà, automáticamente podrá ver colecciones de fotos mías, saber lo que estoy haciendo en ese mismo momento e incluso conocer de primera mano mis adscripciones políticas y religiosas a un golpe de ratón. Entre famosos pensadores, se ha convertido una obsesión el tener cuantos más "amigos en internet" posibles, ¿por qué?

Demos un salto hacia el cuadro titulado “Los halcones de la noche” del pintor norteamericano Hopper, donde hay una Cafetería de grandes ventanales iluminados con una luz eléctrica insufrible, en una calle oscura. Dentro puedo ver una pareja bien vestida, con la mirada perdida. Otro hombre está sentado en la barra dándome la espalda y tampoco hace un gesto aparente de querer comunicarse con nadie, y por último hay un camarero que mira al exterior oscuro, hacia la calle, pensando, quizá, le queden unas horas de trabajo en aquel agujero. Hopper realizaba una metáfora de la soledad del hombre, de su aislamiento, de nuestra melancolía. Con la muerte de Dios se descubre al hombre falto de espíritu, zambullido en yerma arrogancia y que acude a la luz artificial como las moscas, la luz eléctrica en la cafetería que Hopper pintó es lo único que ilumina un camino en la noche.

El s.XX alumbró la muerte de Dios y el s.XXI lo devuelve a la vida a través de la red inabarcable, infinita, en forma de nuevo cielo sobre nuestras cabezas junto a la renovación en la fe perdida. El caso es que aún seguimos bajo la luz fluorescente de Hopper con la salvedad de que lo infinito incierto vuelve a estar de nuestra parte. Adecuado a todo, el hombre sigue y seguirá sus mismas pautas, creer hasta el final aunque sea a base de mentirnos a nosotros mismos diciendo que otro mundo, que no es éste, es mejor.

Calma gorila

Retruecan los pasos de los viandantes sobre la nieve arrojada esta noche. El Rynek es la piel del tambor. Cualquier sonido es percibido con total claridad en la distancia. Camino junto a Stan, jubilado, que se ha ofrecido a buscar conmigo la puñetera oficina de correos. El gmaps es el peor consejero, me ha enviado a cascarla. Él tampoco se acuerda, pero en realidad no importa, ya la encontraremos. Su historia es sabrosa. Vino en brazos de su madre desde Leópolis, hoy Ucrania. Le pregunto cómo se vacía y se vuelve a llenar una ciudad. "Pues no sé, se hace y punto", responde con toda naturalidad. Nos sorprendemos. Me dice que Zapatero es un hombre malo. Yo me muero de la risa. Stan es todo un jardín de primavera, solo que a -8º.

La oficina es algo así como... como un trozo de oficina. Tendrías que verlo. Describirlo es obsceno. Pero me gusta en su ser. Me fascina la calma gorila. Ya me entiendes. Algo va a pasar, pero a nadie se le escapa el más monjil vientecillo. Estas situaciones son una mezcla de cuando sales del Dragón Khan y una prueba en el Instituto Cervantes. Sentado junto a una impresora, por no decir adherido a la misma, por el rabillo vislumbras las fotos de tipos buenorros en el corchete y piensas: "calma gorila".

Esta tarde inauguran una de cómics. Allá que me voy. No sin antes deleitar al respetable con una doble pirueta mortal y cuarto de solomillo al traicionarme las chucks en la nieve, presumido uno, que ni me caigo ni nada. Una asociación de discapacitados psíquicos la organiza y monta. Ay madre que me han dao en el punto. En la puerta. Muy serio. Un crío de unos quince años me alarga un papel. Ni leo lo que pone. Es un instante, corriendo por la orilla del Cinca detrás de Toño, Sergio o cualquiera de quienes tuve, si no estuviste no sabes lo que es vivir, y punto.

Saco fotos. Hablo con quien quiere. Me dan la mano tropecientos críos. Me bebo un vaso de agua con un limón la mar de bien cortado. Esta noche, después de muchísimos años, soñaré con Gavarnie, Astazu, Añisclo, Escuaín... y contigo. Buenas noches.


Danzad, danzad, malditos.

Me digo: "No seas impaciente. Carbura pero no quemes rueda." Repito un par de mantras. Vocablos. Sílabas inconexas. Una señora sale del festival de cine español. Bosteza sin tapujos. Sale una pareja mayor. Van hablando. Sale un tercero con bigote, y así se abre otra puerta. Salen unas ochenta personas. La audiencia es variada. Sale una pareja con una peduga. Se me escapa una mueca.

Dos erasmus italianos han llegado al Hostal. Preguntan por una Macrodisco. Preguntan por chicas. Preguntan por la crisis española. Preguntan por las chicas españolas. Preguntan mi edad. Preguntan cómo llegar a una Macrodisco. Me ofrecen costo.

Dos estudiantes de banca hablan de ética para con el cliente. Me interesa. Llevan cinco y seis años trabajando en la banca. Les pregunto si han ido al festival de cine. Me cuentan su vida y milagros. Son del Mazury. Les pregunto por una Macrodisco. No saben. Se me escapa una mueca.

Un estudiante de banca, pedo perdido, intenta magrear a una estudiante italiana de literatura. Le pregunto por la Macrodisco. "Ah, sí sí". Quiere que le traduzca. Paso de tu culo. Mejor me hago una tostada y me piro a dormir. No me pregunta la edad. Tampoco te la iba a decir, gañán.

Dos estudiantes de banca vuelven del festival de cine español. Se lo cuentan al tercero. No le apetece. Estuvo en una Macrodisco con unos erasmus italianos. ¿Os apetece una tostada? ¿Os apetece un té? ¿Os venís al cine esta tarde antes de iros a la Macrodisco? Los italianos se vienen. El otro accede a regañadientes. Sí, lo has adivinado... se me escapa una mueca.


Emprendedores

Llevava cierto tiempo aprenderte un camino en el Brno de enero, pues la nieve constantemente desdibujaba los rastros sobre ésta, y la escasez de hitos en el camino, letreros luminosos, fachadas fácilmente reconocibles, siquiera un algo, era lo habitual. Lego en idioma, lectura del territorio y muerto de frío, había algo ahí dentro que tejía por uno mismo la trama de nuevos mapas. Pero antes había que lanzarse. Salir a explorar a calzón quitado. Luego ya veríamos. Un haya esmochada. Una señal de tráfico. Un quiosco azul. Lo que cualquiera haría.

Tras la barra Jerzy nos escuchó hablar. Tenía una pinta horrible y olía peor. Era traductor de portugués y además hablaba español a la perfección. Una historia. Un personaje. Media vida con la Policía en los talones. La otra media viviendo en una cueva. Vendía sus historias por una copa de vino, a poder ser blanco de la ría de Porto. A poder ser en la vinería portuguesa de Brno.

No costaba nada llegar a la vinería portuguesa. Con seguir a Jerzy bastaba. Conciliar historias con paredes y la traza estaba hecha. El mapa se completaba. El cielo en tierra de aquel borrachuzo checo no distaba más que mi casa del único restaurante del que me fiaba por completo, donde trabajaba otro señor muy mayor que había vivido en Zaragoza y que siempre me trató con mucho cariño. Pero eso es otra historia.

Alguien había visto la oportunidad de negocio. Alguien se había lanzado a abrir una vinería en un barrio sucio, socavonado, pintarrajeado, agitanado. Y le había dado resultado. Funcionaba a la perfección. Entraban. Bebían sin sentarse. Se iban. Y así.

Eso era emprender. Ver nichos donde otros no, abrir mercados, luchar un día a día cuya mañana era una página por escribir y a la noche un capítulo cerrado.

Lo que nos hace mejores

Mañana primaveral. Wro tiene algo. La vaciaron. La volvieron a llenar. Miles de personas vivieron con las maletas hechas. Esperando. Esperar no es lo mío. Se debe ser paciente. Pero eso no nos hace mejores.

Camino. Pienso que necesito una bicicleta. Reuniones. Me sale el lado Conejo Duracell. Podría merendarme un mastín. Estoy rebosante. Es como si siempre hubiera estado aquí. Pero eso no hace a nadie mejorar.

Gestionar los sentimientos. Alta dirección lo llaman. Hay cientos de tomos y volúmenes de esos rollos. Virus, toxicidades, contagios. Parece obligatorio inocularse el virus luterano del amor al trabajo. Pero eso tampoco nos hace mejores.

Me paro. Llevo tres días comiendo fatal. Me acerco a un garito y me pido un plato de carne con patatas. Mira chico, que sí, que es estupendo que todos tengan dietas guays. Pero eso no me hace mejor y además soy omnívoro vocacional.

Hablo por los codos. Me cambian de idioma cada dos por tres. Casi prefiero a los estudiantes de banca de anoche. O se discute en polaco o no se discute, hostias.

Lo que nos hace mejores es lo mucho que queremos a los nuestros. Esa es la única fuerza para avanzar. No recuerdo nostalgia parecida. No muy lejos, tañe una campana.


Silenciados de Belchite

Pedían ayuda. Querían hacer una representación en el pueblo viejo de Belchite. Eran el Instituto Grotowski y se habían fijado la meta de actuar en Madrid, París y... Belchite. Tenían una ayuda europea para hacerlo. "No hay problema", dije. Yo tengo presupuesto "cero" pero por supuesto tengo mi coche, un teléfono y muchas ganas de hacer cosas con Polonia y con Belchite. Reuniones en el Ayuntamiento, cartas de compromisos variados, promoción a través de entrevistas y ruedas de prensa conjuntas. Solo había que llegar allí, montarlo todo y realizar la pieza. Todo iba a ir sobre ruedas.

Me llegó la invitación para ir a Lublin. Coincidía con las fechas programadas en Belchite. Me disculpé. Era el primero en querer ir pero aquello era importante para mí. Nos deseamos suerte. Habíamos trabajado mucho. Me fui a Lublin.

La tarde de antes del estreno, con todo montado y realizándose las pruebas, un coche llega al poblado viejo. Se bajan dos tipos que dijeron ser de "Patrimonio", y sin encomendarse a santo ni a virgen o mártir prohibieron la realización de la obra. Al mismo tiempo que los “agentes” realizaban preguntas a los trabajadores de la compañía teatral con el fin de recabar datos para adornar lo que en suma habían sido enviados a hacer, por Belchite viejo pasaban -como siempre han pasado- tractores, grúas y rebaños de ovejas y cabras. Ese día no tocaba rodar películas porno, celebrar misas por Franco a cargo de agrupaciones fascistas con su uniforme y todo (ese teatro sí tiene permiso) o grabar programas televisivos que emplean su tiempo en buscar psicofonías.

En suma, una acción que hubiera ayudado a desprender del pueblo viejo connotaciones que hace años debieron ser erradicadas ha sido la palanca para convertirlo en un pueblo muerto. Supongo que será lo que quieren aquellos que se empeñan en atornillar el yugo y las flechas en sus propias casas, que lo muerto siga bien muerto, pero no es lo que queremos la mayoría. ¿Qué es lo que la Diputación General de Aragón quiere?

Hace lustros que el pueblo viejo de Belchite debería haber sido puesto en valor. Venga chicos, animáos, que no se pueda especular con sus tierras no lo convierte en terreno baldío. Algunos creemos que podría ser un lugar perfecto para la educación en la paz como Sarajevo, Oradour-sur-Glane o Auschwitz pero claro, olvidaba que la seguridad es lo primero y que a Patrimonio todo esto “le ha pillado por sorpresa”. Es fascinante.

No por mucho más tiempo se podrá mantener a este lugar en la profilaxis permanente a la que los gobiernos de Aragón lo han condenado. Sugiero al actual que tome cartas en el asunto sobre Belchite viejo y de paso también en el campo de trabajos forzados y concentración de Franco a pocos kilómetros de allí, al que los vecinos denominaban habitualmente “Rusia”, y del que quedan no pocos restos.

La representación de la compañía teatral ZAR, pagada por el semestre presidencial polaco de la UE y que sería repetida en el Matadero de Madrid el siguiente fin de semana y poco después en París, se estuvo publicando desde junio en la prensa aragonesa y nacional. En repetidas ocasiones se anunció que se había llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento de Belchite para realizar su obra allí por lo que la “sorpresa” manifestada por Patrimonio es falaz, es mentira.

Preferiría tener un gobierno que no manifestara su “sorpresa” para después censurar, sino que censurara lo que allí ha ocurrido durante décadas y nos sorprenda a todos haciendo algo bueno para Belchite y, en general, a todos. Y de paso, no espantar lo poco que pasa por allí.


Cosas que nunca me dije

Escribo durante horas y me levanto a intervalos. Hay quien se ha dejado las llaves de la oficina. Me sujeto a mi mismo. Cuando me duele el culo de tanto estar sentado me enfundo en la zamarra y me las piro a la calle. Me falta comprar agua, pan y algo de morro. Al caminar paso por una oficina de turismo, las señoras allí plantadas tienen cara de que alguien se ha tirado un pedo. Engancho sumiso un mapa, un "Wroclaw in your pocket" que delata mi ya evidente aspecto de guiri y marcho hacia una Biedronka cercana. Una tipa me topa para venderme una colonia. Decirle "no tengo tiempo" con acento extranjero la espolea para machacarme a preguntas. Alzo la vista, todo el Rynek es una carrera de obstáculos. Algo así como un slalom de solidarios greenpeace, señores regalando postales y la chica de la colonia que se afana en hacerme ver que 60 euros por una colonia no son nada. Uf.

Abro el "Wroclaw in your pocket" y efectivamente, sirve ni para empacar pescado. Eso sí, habla de una bonita iglesia jesuíta a pocos metros de allí y dejo de leer los siguientes catorcientos párrafos.

Con mi padre tengo un juego que en realidad no es tal. En otras ocasiones, cuando nos hemos adentrado en iglesias de jesuítas, hemos intentado descubrir quién era quién. Ignacio, Estanislao, Javier y toda esa peña que suelen encontrarse por estos templos suelen ser el inicio de un juego de pistas que hay que saber entreleer. Es entretenido.

Entro. Vacía. La recorro, hay un guía hablando con unas guiris norteamericanas que le preguntan qué es lo que está pintado en el techo. Casi nada, así a vuelapluma me salen unos cincuenta personajes en la historia de la creación contada a los cristianos. Me acerco para sintonizar la parabólica y justo en ese momento está en ello: "...y ese de ahí es Javier". Joder qué bien, me acabas de ahorrar el esfuerzo. Al poco descubro toda una capilla dedicada al navarro. Un poco cascada pero oyes, no están las cosas como para ponerse estupendo.

Karol es el guía. Hablamos de todo un poco. Quiere montar una empresa de turismo pero no tiene claro cómo hacer. Le cuento lo de la cara de pedo de las señoras y se ríe. Yo es que no fui a jesuítas sino a los marianistas y claro, contar chistes en la iglesia no consta en sus registros. Se extraña al escucharme, o mejor dicho, le extraña mi acento pero le parece guay. No sé si le entiendo esto último. Da igual. Subimos por las escaleras del coro. Miramos el órgano. Hablamos del mural del techo a menor distancia de éste. Los dos sabemos lo de la iglesia-escuela. Entra una yaya por la puerta. Echa un donativo.

El Sol ha calentado los adoquines como para animar a unos húngaros a tocar una de gitanos con sus bombos y trompetas. Tengo los pies helados de estar de pie por la iglesia. Al salir me encuentro con esa pared tan chula. He quedado a las cuatro y media con R.


Qué pasa Wro

Hace pocas horas que he llegado, el frío vuelve a cortarme la cara y mis meninges comienzan a carburar en su hábitat favorito. Percibo el Halne que baja del Tatra, gélido y calmo, en nada igual al Cierzo que tras el Moncayo cañonea mi ventana y que cada día venía empujádome, sin sutilezas, a vestirme el sayo de viaje.

La insoportable levedad de aquello que fuimos y lo abiertamente difuso de quienes seremos. El galimatías de ser como se es ha dado con mi osamenta en Wrocław. Yo mismo pienso que es un paso crítico, pero también necesario. Prefiero explorar los límites donde, se nos asegura, no se puede llegar, a vivir aborregado entre tanto recorte, cuadratura y sumisión genuflexa. Hace días lo pensaba, irse no es emigración, es evacuación. Sin darle más vueltas, estoy dándole de patadas a una situación estancada y en esas me encontrarás moviéndome durante estos dos meses en Wro.

Por aquí corren los vientos del cambio, si bien no pasearemos por el Gorki Park (menuda carrera en aquellos karts, verdad, Nacho?) como en la vetusta de los Scorpions pero sí que lo haremos por el Staromiejski. Estoy desentumeciendo mis extremidades, poco a poco. Si te veo o me ves por ahí, nos pagamos unas birras.

Grafitti de Blu en Wrocław 2013

Guerra Fría cultural


¿Existió una producción cultural independiente dentro del contexto de la Guerra Fría del siglo pasado? Y si la hubo, ¿incluía ésta la producida por la disidencia de la España franquista? De no ser así, ¿quién la financió?¿Con qué propósito? ¿Qué peso tuvo el Congreso por la Libertad de la Cultura en América Latina y la propia CIA en la inoculación de valores pro-norteamericanos en la misma?

Olga Glondys (Cracovia, 1979) analiza desde una perspectiva hispánica el cómo los exiliados republicanos contribuyeron en gran medida a las campañas de la CIA en materia de cultura, entrando de lleno en aspectos clave tales como la autonomía en la cultura o la financiación encubierta.

La joven doctora en Filología Española por la Universidad Autónoma de Barcelona ya es uno de los nuevos valores a destacar en el hispanismo actual, no ya por provenir de un país con destacados hispanistas y una relación histórica con España y toda Latinoamérica tan inédita como desconocida para una mayoría, sino por enraizar con el hecho cultural actual español desde una base empírica. El trabajo de Glondys en el ámbito académico correspondiente a este área así lo demuestra.

Éste es un buen ejemplo del trabajo que profesionales polacos realizan en España.
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