"Varsovia - Madrid en Maluch"
O sobre cómo tomar un vuelo
la próxima vez.

Una semana de siete días, diez mastuerzos lo suficientemente ajenos a lo razonable y cinco Fiat 126p "Maluch", iconos de la regeneración industrial polaca a la medida del Seat 600 en España. Ingredientes de un explosivo gazpacho agitado, no revuelto, ambientado -probablemente, porque esto me lo saco yo de la manga- con las canciones que sonaron en el radio-cassette durante todo el viaje, vuelta y vuelta a la cinta. Hace mucho que no tenía el placer de ver cómo la gente saca partido a su tiempo de asueto de forma tan poco productiva y placentera que el de pretarse tres mil kilómetros en coches cuyas características técnicas son que el motor es similar al de un mechero, que se rompe a poco que pases de cincuenta, o a veces con que lo miren mal por la calle también basta, y que con esos mimbres suele dejarte tirado en los sitios más inverosímiles. Sí, sí, por ejemplo en mitad de las vías de un tranvía, en un paso a nivel, en mitad de una cuesta nevada cuesta arriba o por qué no... en mitad de una cuesta nevada cuesta abajo.


Al menos nuestros amigos hicieron el viaje en verano, lo que únicamente les reportaría sobrecalentamientos y reventones, probablemente algún fallo en la batería pero nunca patinazos ni abandonos inesperados a -15º.

Según se desprende de los dos vídeos que pongo, los viajeros son lo bastante locarrias como para, en vez de ir en línea más o menos recta, y ya que les venía de camino, pasarse por París aunque eso les llevaría como unos quinientos kilómetros más. Pero cuando te planteas ir de Varsovia a Madrid en "Maluch" supongo que como que todo te da un poco igual, como si dices de ir a Estambul a comprar el pan, pasando mucho y tal.


Imágenes a destacar del viaje: 1. Apaños sui generis en el motor 2. Conduciendo por el arcén como cualquier Maluch debe hacer en Polonia 3. Siendo adelantados por un 2CV en algún punto de la A2 4. Empujando el coche en mitad de la Autobahn 5. Aparcados en los Campos Elíseos como si la cosa no fuera con ellos 6. Pasándose los mapas de coche a coche en marcha (sospecho que se podían hacer más cosas tales como bajarte, aliviarte y volver a subirse en marcha) 7. Tocando la guitarra en alguna gasolinera en la mitad de Francia 8. Radio-controles pegados al techo para comunicarse entre ellos al conducir 9. Uno de los Maluch que estuvo a punto de no llegar lo logró, eso sí, encima de un camión de asistencia en carretera y 10. Los cinco coches aparcados en Pedrezuela (Madrid), al parecer parada, fonda y fin de un viaje loco, de unos locos geniales.

Y si alguien me pregunta que por qué hago este blog, le responderé que "porque no tengo un maluch". Así de simple.
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